LENGUAJE Y MATERIALES

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No hay materiales no-artísticos. O lo que es lo mismo, todo sirve para hacer arte. Dejadme hacer esta afirmación contundente para expresar la fuerza creativa. Todo, en manos humanas es susceptible de convertirse en arte. Todo tipo de materia primaria o manufacturada es susceptible, en humanos despiertos a la sensibilidad estética y educados en libertad, de convertirse en una obra de arte. Acaso, la no aceptación, vendrá dada por la falta de educación del usuario-receptor. Elementos para elaborar arte hay desde los estrictamente materiales, hasta los más sutiles. Desde la piedra o la arcilla hasta la luz. La lista es larga y hacer un esbozo, es una actividad laboriosa.

Básicamente buscaremos en cada uno de los materiales, el lenguaje primario que nos ofrece . Un alfabeto que descifraremos para escribir frases con él y ser entendidos. No está todo hecho y descubierto, y existen muchos materiales, físicos o sutiles, de los cuales no hemos sacado mucha información, ni riquezas, que a buen seguro, contienen. Nuevos alfabetos primero y lenguajes complejos que están por descubrir Y quizás para construir. Sin hablar de los materiales compuestos, aquellos que hemos confeccionado, dándoles una utilidad y lugar y que el artista sagaz, descubre en ellos signos, lenguaje, símbolos, etc, en definitiva, elementos de comunicación. Uso estético. Me place citar en esta entrada a Joan Brosa, un genio de los códigos objetuales.

(*) Entreveo que cuanto más compuesto es un material, más compleja es la manipulación de su lenguaje y difícil de comprender y extraer significados inteligibles. Del vegetal convertido en tejido, del pigmento hecho color, de la arcilla o la piedra, de la madera o el papel, de los materiales sintéticos, del propio espacio, la luz, los gases, los procesos químicos y físicos, los hierros y los aceros como materiales primarios los compuestos…inacabable. Mis gustos, porque todos nos inclinamos por algo y escogemos se acercan a los materiales naturales. Respetar el material en si, en estado puro, sin mistificaciones, mezclas y recubrimientos técnicos o químicos (barroquismo o caos molecular)).Es el gusto del arquitecto por dejar el hormigón visto o el ebanista o escultor de madera dejando expresar la belleza del material. Respetando el material, aceptamos su naturaleza. De otra forma, o sea ocultándolo, parece que cubrimos o disimulamos aquello que usamos sin aceptarlo. Tengo la certeza de que estamos en un momento histórico en que, en todos los ordenes, la transparencia y lo que es ha de relucir. Es dejar el material sincero. Sin fingimientos, libre de mezclas.