MALESTAR E INICIO

[eltd_section_title animate=»yes» title=»MALESTAR E INICIO»]

Ante el lienzo, enfrente al papel ofreciendo su vacuidad, su blancura potente, como diciéndote, ¿y ahora qué? Me inquieto, pero sólo es una débil desazón, un malestar que no llega a angustiarme con el deber de llenar, compulsiva mente el espacio, o  hacerlo tranquila y serenamente. Una pregunta recurrente seria…porque llenar? Sé que, reduciendo el proceso mental que se desboca en preguntas, qués, porqués, y cómos, llevando a la mente a una lentitud progresiva, parecida a la del propio papel, podré captar poco a poco, arrancar de mí mismo, el inicio de la obra.

Inicio que se desarrollara junto conmigo, en una mixtura difícil de definir para concretar la en el tiempo y hacerla visible. Es una dinámica que no es nada fácil de explicar. Es  explicar el gusto del arroz a alguien que no lo a probado. Ponemos en acción tantas potencias, que la conciencia en aquellos momentos, tan especiales, “pierde” capacidades. Cuando entras en un estado creativo, él mismo, procura una energía de rapto o secuestro de una parte de ti y te traslada a otro estado que hace posible, que lo que, en unos momentos antes, era un muro infranqueable de oscuridad y parálisis ahora, desaparezca y en él fluyan la luz y el movimiento. Hay en acción algo que llega, se mueve, y necesita manifestarse. Emocional mente, lo definiría como necesidad-sensible para expresar materiales. Una desazón comunicativa.