ZEN

ZEN

Za-Zen es simplemente sentarse, o andar, y mantenerse expectante en plan de absoluta confianza y máxima atención, relajada siempre! Zen no es organizar las cosas según Zen. No es negar que se tiene cerebro, sino usarlo cómo se usa un plato hondo cuando se quiere comer sopa. Zen es simplicidad o complejidad, y ninguna de las dos. Es propio de imbéciles, doctores y de gente normal. Zen es comer la sopa con gusto y agradecimiento hacia la vida, o sea el cocinero/a y el hortelano proveedor……. comerla con alegría y digerirla eficientemente, también es Zen.

Después de tantos días sentado, tuve ganas de andar y entonces no supe si esto era zen. Me dije a mí mismo; tu grado de imbecilidad ha crecido…esto es puro Zen, y lo vi todo un poco diferente. Cansado de tanto pintar y al descansar, supe que esto también era Zen. Cuando vi el melocotón iluminado por el sol de la tarde, pensé que no era Zen, por demasiado tópico. Por fin dejé de pensar en si lo era o no lo era, y entonces me sentí Zen. Me he pedido una palabra, una sola que explicase “razonablemente” Zen. He elegido sinceridad.

(*) Hoy me preguntaba qué seria la palabra más alejada de Zen. Como una centella me ha aparecido a la mente la palabra, duda.

(*) Y ahora añadiría, miedo.

(*) Pre Zen es cuando ni sabes que puedes estar dormido o despierto. El post Zen es cuando te confirmas a ti mismo, que eres un durmiente. El Zen del medio se inicia cuánto tomas conciencia que tienes dos opciones claras a elegir. Seguir durmiendo o iniciar una vía para ir despertando. Y despertar a qué? O seguir durmiendo a que? Entonces es cuando ZaZen, o sentarse, o andar o pintar, toma sentido. Y sobre todo cuando has tomado consciencia del magnífico presente para estar atento, para disfrutarlo.

(*) Hay dos palabras que juegan un papel clave en este juego evolutivo.
Ignorancia y cosnciencia. Es la ignorancia el primer escalón de la consciencia? La disipación de la primera alimenta la segunda. Pero más que reflexionar, lo que me gusta es sentarme o ver y en la espera descansar de los esfuerzos. Al fin, el conocimiento, la belleza, las certezas, son dentro y no fuera de mí. Primero adentro para descubrir que no hay afuera de mí.
Esfuerzos para ir a ninguna parte. Esfuerzos solo por, al fin, reconocer la naturaleza
original propia y compartida.

(*) Zen para mí es una actitud interior y consecuentemente también externa de respeto y que huye de creaciones ausentes de autenticidad. Definir qué es autentico es fácil. Aquello que uno perciba como lo más alejado de la mentira, lo falso, injusto o sucedáneo. O sea lo que uno perciba como lo más próximo a verdad, atinado, justo y auténtico.

(*) Hoy sé que Zen es reconocerse como el gran observador presente.

(*) Hoy comprendo que es un observador que ama y como tal, no juzga el juego de la vida, a pesar de que participa en él.